Raúl Scalabrini Ortiz.
Nació en Corrientes en 1898. Hijo del naturalista Pedro Scalabrini, profesor en Paraná y Corrientes. Raúl quiso ser geólogo y de allí su tesis de 1918: "Errores que afectan a la taquimetría". Luego: fue agrimensor, campeón de boxeo, crítico de teatro y ensayista.
Scalabrini Ortiz y una de sus obras más emblemáticas.
En 1923 aparecen los cuentos La Manga y en 1931 se editó El hombre que está solo y espera, un proceso en el que va reafirmando su figura original de intelectual.
El golpe militar de 1930 y su experiencia en esa "década infame" significan para él el fin de una etapa. En 1933 colaboró en El Hogar. Se sintió atraído por la conspiración radical, que lo llevaría al presidio de Martín García en enero de 1934. Optó entre ausentarse al extranjero y venir en condición de preso a Buenos Aires. Eligió venir a Buenos Aires, aquí se casó -en la misma cárcel- con Mercedes Comaleras. Partieron a Europa, donde se quedaría hasta 1934. Durante su estadía en Alemania denunció al Pacto Roca-Runciman.
Scalabrini denuncia el Pacto Roca-Runciman.
El 29 de junio de 1935 se constituyó FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina).
Obras principales: "Política Británica en el Río de la Plata" (1936); "Los ferrocarriles, factor primordial en la independencia nacional" (1937); "El petróleo argentino" (1938); "La gota de agua" (1942); "Los ferrocarriles deben ser del pueblo argentino" (1946); "Defendamos los ferrocarriles del Estado" (1946); "Tierra sin nada, tierra de profetas" (1946); "Identidad y línea histórica de Yrigoyen a Perón" (1948); "El capital, el hombre y la propiedad en la vieja y la nueva Constitución Argentina" (1948); "Perspectiva para una nueva esperanza argentina" (1950); en 1958 fue director de la revista "Qué?" y "Bases para la reconstrucción nacional" (póstumo, editado 1973).
Conoció a Perón en La plata el 10 de junio de 1944 y esa circunstancia le hizo llevar un breve mensaje manuscrito: "Coronel, le vamos a pedir los trencitos".
Tras la caída del gobierno peronista se sumó a la Resistencia y escribió hasta 1959.
Revista Qué?, dirigida por Raúl Scalabrini Ortiz, 1958.
Definió al 17 de Octubre de 1945 como "el subsuelo de la patria sublevado", tuvo correspondencia con el conductor exiliado en Ciudad Trujillo, quien, en carta del 18 de marzo de 1958 le dice: "De tal manera que no soy yo, con una carta, quien lo hace entrar en la Historia sino su obra incansable, su vocación patriótica y su sacrificada trayectoria. Nosotros siempre lo consideramos de los nuestros y cada una de sus líneas es un aporte al movimiento peronista que valoramos debidamente y apreciamos como parte de nuestro acervo".
La obra de Hernández Arregui: "La formación de la conciencia nacional", naturalmente le dedica un capítulo: Raúl Scalabrini Ortiz: su influencia.
Juan José Hernández Arregui.
"Detrás de las ideas de FORJA actuaba la inteligencia de un patriota. Raúl Scalabrini Ortiz quemó su vida al servicio del país. A él se deben los análisis económicos sobre el imperialismo británico, […]. Raúl Scalabrini Ortiz es uno de los grandes constructores de la conciencia histórica de los argentinos […]. Es además, el ejemplo de la voluntad nacional que, por encima de temporales ocasos y retrocesos, es invencible cuando prende en las masas protagonistas de la historia y en cuyo espíritu colectivo abreva la inteligencia de los mejores argentinos que dan forma y cohesión a esa voluntad colectiva, sin cuyo nervio la inteligencia individual es nula.
Un pueblo que adquiere conciencia común de su dependencia ha entrado en la lucha por la libertad, […].
Su contribución definitiva fue la postulación de los supuestos reales en que debe afirmarse la lucha antiimperialista de un pueblo que no quiere ser ni será colonial. […].
Caricatura de Scalabrini.
La generación patriótica de Raúl Scalabrini Ortiz debió auscultarlo todo, investigarlo todo, descubrirlo todo. Y además, experimentar el hostigamiento combinado y anudado como una potestad gigantesca, de los que lo sabían todo y que en el despertar de la conciencia nacional asistían al desciframiento de su propia incidencia. Todo lo extranjero era intocable para esa minoría educadora. Todo lo nativo, dañoso. […]. El capital extranjero, civilizador. En esta atmósfera, posterior a 1930, la verdadera inteligencia nacional inició la guerra contra la sistematización de la mentira. En la calle, no en la Universidad. La universidad, engranaje pulido de esa mentira, no levantó su voz. Allí nació, con la certeza de un embaucamiento inmensurable que había que desmontar pieza por pieza, la conciencia histórica de los problemas. A esos hombres, las generaciones más jóvenes les deben las premisas nacionales de la lucha antiimperialista. […] Pero las ideas emancipadoras, ésas que la prensa tuerce o calla, por las arterias intercomunicadas de la historia prenden en los espíritus y se amasan a la lucha del pueblo que les da su potencia misteriosa".
Nació en Corrientes en 1898. Hijo del naturalista Pedro Scalabrini, profesor en Paraná y Corrientes. Raúl quiso ser geólogo y de allí su tesis de 1918: "Errores que afectan a la taquimetría". Luego: fue agrimensor, campeón de boxeo, crítico de teatro y ensayista.
Scalabrini Ortiz y una de sus obras más emblemáticas.
En 1923 aparecen los cuentos La Manga y en 1931 se editó El hombre que está solo y espera, un proceso en el que va reafirmando su figura original de intelectual.
El golpe militar de 1930 y su experiencia en esa "década infame" significan para él el fin de una etapa. En 1933 colaboró en El Hogar. Se sintió atraído por la conspiración radical, que lo llevaría al presidio de Martín García en enero de 1934. Optó entre ausentarse al extranjero y venir en condición de preso a Buenos Aires. Eligió venir a Buenos Aires, aquí se casó -en la misma cárcel- con Mercedes Comaleras. Partieron a Europa, donde se quedaría hasta 1934. Durante su estadía en Alemania denunció al Pacto Roca-Runciman.
Scalabrini denuncia el Pacto Roca-Runciman.
El 29 de junio de 1935 se constituyó FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina).
Obras principales: "Política Británica en el Río de la Plata" (1936); "Los ferrocarriles, factor primordial en la independencia nacional" (1937); "El petróleo argentino" (1938); "La gota de agua" (1942); "Los ferrocarriles deben ser del pueblo argentino" (1946); "Defendamos los ferrocarriles del Estado" (1946); "Tierra sin nada, tierra de profetas" (1946); "Identidad y línea histórica de Yrigoyen a Perón" (1948); "El capital, el hombre y la propiedad en la vieja y la nueva Constitución Argentina" (1948); "Perspectiva para una nueva esperanza argentina" (1950); en 1958 fue director de la revista "Qué?" y "Bases para la reconstrucción nacional" (póstumo, editado 1973).
Conoció a Perón en La plata el 10 de junio de 1944 y esa circunstancia le hizo llevar un breve mensaje manuscrito: "Coronel, le vamos a pedir los trencitos".
Tras la caída del gobierno peronista se sumó a la Resistencia y escribió hasta 1959.
Revista Qué?, dirigida por Raúl Scalabrini Ortiz, 1958.
Definió al 17 de Octubre de 1945 como "el subsuelo de la patria sublevado", tuvo correspondencia con el conductor exiliado en Ciudad Trujillo, quien, en carta del 18 de marzo de 1958 le dice: "De tal manera que no soy yo, con una carta, quien lo hace entrar en la Historia sino su obra incansable, su vocación patriótica y su sacrificada trayectoria. Nosotros siempre lo consideramos de los nuestros y cada una de sus líneas es un aporte al movimiento peronista que valoramos debidamente y apreciamos como parte de nuestro acervo".
La obra de Hernández Arregui: "La formación de la conciencia nacional", naturalmente le dedica un capítulo: Raúl Scalabrini Ortiz: su influencia.
Juan José Hernández Arregui.
"Detrás de las ideas de FORJA actuaba la inteligencia de un patriota. Raúl Scalabrini Ortiz quemó su vida al servicio del país. A él se deben los análisis económicos sobre el imperialismo británico, […]. Raúl Scalabrini Ortiz es uno de los grandes constructores de la conciencia histórica de los argentinos […]. Es además, el ejemplo de la voluntad nacional que, por encima de temporales ocasos y retrocesos, es invencible cuando prende en las masas protagonistas de la historia y en cuyo espíritu colectivo abreva la inteligencia de los mejores argentinos que dan forma y cohesión a esa voluntad colectiva, sin cuyo nervio la inteligencia individual es nula.
Un pueblo que adquiere conciencia común de su dependencia ha entrado en la lucha por la libertad, […].
Su contribución definitiva fue la postulación de los supuestos reales en que debe afirmarse la lucha antiimperialista de un pueblo que no quiere ser ni será colonial. […].
Caricatura de Scalabrini.
La generación patriótica de Raúl Scalabrini Ortiz debió auscultarlo todo, investigarlo todo, descubrirlo todo. Y además, experimentar el hostigamiento combinado y anudado como una potestad gigantesca, de los que lo sabían todo y que en el despertar de la conciencia nacional asistían al desciframiento de su propia incidencia. Todo lo extranjero era intocable para esa minoría educadora. Todo lo nativo, dañoso. […]. El capital extranjero, civilizador. En esta atmósfera, posterior a 1930, la verdadera inteligencia nacional inició la guerra contra la sistematización de la mentira. En la calle, no en la Universidad. La universidad, engranaje pulido de esa mentira, no levantó su voz. Allí nació, con la certeza de un embaucamiento inmensurable que había que desmontar pieza por pieza, la conciencia histórica de los problemas. A esos hombres, las generaciones más jóvenes les deben las premisas nacionales de la lucha antiimperialista. […] Pero las ideas emancipadoras, ésas que la prensa tuerce o calla, por las arterias intercomunicadas de la historia prenden en los espíritus y se amasan a la lucha del pueblo que les da su potencia misteriosa".
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